Little girl with big hat


Las pinturas en las que he estado trabajando me han hecho pensar en cuanto podemos sorprendernos de lo que vamos creando.  Han salido completamente sorpresivas, mientras yo intentaba controlar un resultado sin ningún éxito, finalmente solté la frustración y acepté hacer lo que me salía sin tanto esfuerzo. Se parecen mucho a las ideas que había tenido hace mucho tiempo atrás pero que dejé de lado por el simple hecho de no ser exactamente lo que yo buscaba y quería. Por lo general los artistas que uno admira no dicen cosas como "En realidad yo quería pintar de otra manera pero nunca me resultó" Siempre parecen muy seguros de sus creaciones y estilos pero lo cierto es que cualquier creación personal nace de un largo viaje de encuentros y desencuentros con uno mismo. Para algunas personas ese viaje puede durar mucho tiempo tratando de encontrar técnicas mejores o incursionando en estilos diversos, tratando de validarse con sus pares, buscando estilos más comerciales o más artísticos etc. Pero cuando uno da toda esa larga vuelta y vuelve al origen con paz es gustoso decir- "Ok. Esto no es lo que tanto intentaba pero es mío, es lo que crece en mí y tanto probar nuevas cosas sirvió para encontrar la manera de expresar mejor lo que realmente me fluye." 

Pienso finalmente que uno se abre a muchas más opciones y posibilidades cuando todo lo intentado y aprendido se ocupa para escuchar mejor el lenguaje propio.









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